El Gobernador cuestionó con firmeza el rumbo económico del país, denunció una pérdida de $60.000 millones por coparticipación y confirmó una batería de reformas para modernizar el Estado, incentivar inversiones y generar empleo en la provincia.
Abandonando el tradicional repaso de aspectos salientes dela gestión del año anterior, el gobernador Gustavo Melella inauguró ayer el XLIII Período de Sesiones Ordinarias de la Legislatura provincial con un discurso de alto contenido político, atravesado por fuertes críticas al Gobierno nacional y el anuncio de un ambicioso paquete de proyectos orientados a reformar el Estado, atraer inversiones y sostener el empleo en un contexto que definió como “adverso” y desafiante para la provincia.
“No sólo estamos aquí para abrir el período legislativo, estamos para invitarlos a tomar decisiones rápidas sobre las grandes transformaciones que Tierra del Fuego necesita”, expresó ante legisladores, autoridades judiciales, representantes municipales y miembros de su gabinete. “Es necesario un nuevo impulso para generar trabajo, dar mejores respuestas y cuidar a los fueguinos”, remarcó.
Planteó que la provincia debe mirar hacia adelante con una agenda centrada en la innovación, la ampliación de la matriz productiva y la modernización del Estado. “El orgullo fueguino sólo se mantendrá si ponemos de modo inmediato la mirada en el futuro, en la innovación, en las oportunidades y en la construcción de una nueva identidad contemporánea”, afirmó. Y dejó una definición que atravesó todo el discurso: “Tierra del Fuego no tiene opción. O se transforma, o se transforma”.
Críticas al programa económico nacional
El tramo más contundente de su discurso estuvo dirigido al Gobierno nacional. Melella fue categórico al señalar que “el fracaso del programa económico en curso es absoluto” y argumentó que, en su búsqueda de objetivos macroeconómicos, las políticas nacionales “dañan a la sociedad, son letales con los más necesitados, generan desempleo, cierran empresas, traen dificultades a las provincias, destruyen infraestructura y afectan gravemente inversiones en ciencia y tecnología”.
En ese marco, detalló el impacto concreto en las finanzas provinciales. Según indicó, la pérdida real en términos de coparticipación nacional alcanza el 9%, lo que representa alrededor de 60.000 millones de pesos. “Es el equivalente a construir cuatro escuelas, tres gimnasios, adquirir 50 camionetas equipadas para la Policía y finalizar obras y equipamiento en los hospitales de Ushuaia, Río Grande y Tolhuin”, graficó.
A ello sumó la caída del 20% en la recaudación propia en términos reales durante los últimos dos años, producto de la retracción de la actividad económica. “Esto afecta directamente los recursos que la provincia tiene para brindar servicios y hacer frente a los salarios”, advirtió, marcando la tensión presupuestaria que atraviesa la gestión.
El Gobernador también cuestionó los recortes en programas nacionales sensibles, como el Plan Remediar, que brinda asistencia en medicamentos a unos 50 mil fueguinos. En ese contexto, pidió responsabilidad política y coordinación institucional para afrontar los desafíos venideros, y llamó a los intendentes a evitar “victimizarse” frente a un escenario que exigirá mayores esfuerzos compartidos, más coordinación y menos confrontación política.
Puerto de Ushuaia y cuestionamientos políticos
En otro tramo del discurso que se extendió por cerca de 60 minutos, el mandatario se refirió a la intervención del Puerto de Ushuaia. Sostuvo que no existen razones administrativas ni de seguridad que justifiquen la medida y afirmó que “el puerto es de los fueguinos y volverá a ser de los fueguinos”.
Además, instó a dirigentes locales de La Libertad Avanza a investigar si detrás de la intervención “algún funcionario nacional de cuarto nivel” no estaría favoreciendo negocios particulares con “algún Kuka”, en referencia a referentes locales del kirchnerismo.
Reforma del Estado y generación de empleo
En uno de los pasajes más políticos del discurso, el Gobernador se refirió a la difícil situación que atraviesa el sector privado en la provincia, afectado por la caída de producción, consumo y empleo.
En ese contexto, llamó explícitamente a los empleados públicos a actuar con empatía y comprensión. Señaló que el esfuerzo debe ser compartido y que el Estado no puede permanecer ajeno a la realidad que viven miles de trabajadores y comerciantes fueguinos.
La referencia marcó un mensaje interno hacia la administración pública provincial, en medio de tensiones salariales y restricciones presupuestarias. Melella planteó que el desafío actual exige responsabilidad colectiva y entendimiento del escenario general.
Más allá de las críticas a la gestión del presidente Milei, Melella dedicó buena parte de su mensaje a detallar las iniciativas que enviará a la Legislatura para avanzar tanto en la transformación del Estado como del entramado productivo fueguino.
Entre los proyectos anunciados figura una Ley de Beneficios Fiscales para la generación de nuevo empleo, una nueva Ley de Pesca, un Marco Legal para el Desarrollo Portuario, una Ley de Turismo y Turismo Aventura, y una Ley de Mano de Obra Local para priorizar trabajadores fueguinos en proyectos productivos.
También confirmó la creación de una tasa por el uso de infraestructura provincial en la actividad hidrocarburífera y la adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), con el objetivo de facilitar el arribo de capitales internacionales.
En paralelo, adelantó una Ley de Simplificación de Trámites y Ciudadanía Digital para reducir la burocracia y avanzar en la digitalización del Estado; una nueva Ley de Compras y Contrataciones; normas sobre Ciberseguridad e Infraestructura Crítica en Salud y Educación; y la reforma de la carrera policial y penitenciaria.
En materia sanitaria, anunció una reingeniería integral de la Obra Social del Estado Fueguino (OSEF). “Menos burocracia, más prevención, más salud”, resumió como lineamiento central, al señalar que el objetivo es garantizar que los recursos “lleguen realmente a quien los necesita”.
Por otro lado, confirmó que el Banco de Tierra del Fuego lanzará un programa de créditos hipotecarios a 30 años, con tasas preferenciales y un mecanismo de ajuste vinculado a los ingresos familiares, como parte de una estrategia para atender la problemática habitacional.
El discurso cerró con un llamado a la acción colectiva y a la construcción de consensos para avanzar en las reformas. Melella apeló al concepto de “esperanza cierta”, como una convicción firme frente a la incertidumbre económica y política.
“Las grandes transformaciones que la provincia necesita ya iniciaron, pero el impulso debe ser mucho más grande y mucho más rápido”, afirmó.
La apertura de sesiones dejó en claro que el año estará atravesado por el debate sobre el rol del Estado, la defensa de los recursos provinciales y la búsqueda de nuevas herramientas para sostener el empleo y la actividad económica.
FUENTE: edfm