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25 JUL2015
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Vie. 8 Nov.

Provinciales

El Dr. Carlos López admitió que el Laboratorio no fabrica medicamentos: “Lo que dice la legisladora Urquiza es cierto”

El presidente de directorio del Laboratorio del Fin del Mundo, Dr. Carlos López, le dio la razón a la vicegobernadora electa, quien había revelado que no fabrican medicamentos sino que importan el producto terminado, incluso envasado en los mismos frascos plásticos a los que se les coloca la etiqueta con el nombre de fantasía Suravir. Justificó sus numerosas declaraciones a los medios en las que hablaba de “fabricación a partir de materias primas”, al expresar que para ellos el producto importado “es una materia prima”. Sostuvo que se encuentran “en una primera etapa” y que a futuro se espera poder envasar los comprimidos, que se seguirán importando, pero esta vez a granel. La idea de la fabricación real de medicamentos es lejana y la gran estructura montada se limita a un control de calidad aleatorio de algunas muestras, como requisito para la comercialización. López se había explayado sobre la “confidencialidad de las fórmulas” que se debía preservar, cuando se impulsó la reforma de la ley de creación del Laboratorio para evitar el control del Tribunal de Cuentas, pero no tienen ninguna injerencia en la elaboración ni en el envasado, que se realiza íntegramente en Estados Unidos.
El Dr. Carlos López admitió que el Laboratorio no fabrica medicamentos: “Lo que dice la legisladora Urquiza es cierto”


El presidente del directorio del Laboratorio del Fin del Mundo, Dr. Carlos López, admitió ayer por Radio Nacional Ushuaia que “la legisladora Urquiza tiene razón”, luego de que la vicegobernadora electa revelara que el laboratorio no fabrica ningún medicamento, sino que se dedica en realidad a importar el producto terminado, que ya viene fraccionado en envases de 30 comprimidos, y a colocar la etiqueta con el nombre de fantasía Suravir, que se vende al Ministerio de Salud de la Nación para pacientes con HIV.
“Es así”, reconoció el médico, y explicó que tienen “una habilitación de ANMAT para el empaque secundario. Nosotros recibimos el producto en su frasco con 30 comprimidos de Estados Unidos”, confirmó.
Sostuvo que “el proceso que realizamos en el Laboratorio del Fin del Mundo es una primera etapa y esto está vinculado a la duración de un proyecto. En la primera etapa, nosotros recibimos el producto. Lo que montamos fue un laboratorio de control de calidad, y le hacemos el control de calidad a un producto que se fabrica en Estados Unidos. Es el primer paso y el más importante”, aseguró.
Consultado sobre qué tipo de control de calidad se realiza, aclaró que no se controla todo lo que se importa sino que se toman algunas muestras de los comprimidos. “Le hacemos un control de calidad físico-químico, un control de calidad microbiológico y para eso hay que tener una tecnología bastante alta. Los medicamentos vienen empaquetados y se hace una toma representativa que se calcula estadísticamente, se toman algunas partes de los lotes, y esos comprimidos son sometidos a un equipo que hace a las veces de estómago, donde se diluyen y se controla la concentración del principio activo”.
Según López, este análisis aleatorio a una pequeña parte del medicamento que se importa “nos llevó una transferencia tecnológica que estaba planteada para nueve meses y la hicimos en seis, porque estábamos dedicados a este solo producto. Con eso nosotros liberamos la comercialización”.

El rol de la sociedad anónima Transfarmaco

Un punto que no pudo explicar con claridad el Dr. López fue la vinculación con el laboratorio Transfarmaco SA, ubicado en la localidad de El Talar, provincia de Buenos Aires, que desde 1972 se dedica a la logística, con 150 mil metros cuadrados en depósitos, distribuidos en sus dependencias de El Talar, Tortuguitas y Escobar. En la resolución de ANMAT esta empresa figura junto al Laboratorio del Fin del Mundo como “acondicionador secundario” del Atazanavir que se importa, equiparándose ambas funciones.
Transfarmaco es conocida por sus operaciones de logística, que van desde la recepción del producto, su acondicionamiento, control de calidad, clasificación, colocación de la etiqueta con código de barras para poder seguir la trazabilidad y posterior distribución.
Puntualmente en materia de industria farmacéutica, desde hace 40 años son especialistas en el manejo logístico de productos medicinales de consumo humano. Cuentan con cámaras de temperatura controlada y distribuyen en todo el país a droguerías, farmacias, hospitales, instituciones y agentes de propaganda médica.
Teniendo esta empresa a pocos kilómetros de distancia y una función compartida con el laboratorio fueguino de acuerdo a la autorización de ANMAT, el Ministerio de Salud de la Nación en la gestión Macri decidió adquirir al Laboratorio del Fin del Mundo el producto.
Según el Dr. Carlos López, se incorporó a esta empresa como acondicionador secundario pero “esa cláusula nunca la usamos. Tiene que haber un laboratorio de empaque alternativo y es un laboratorio que está capacitado para hacer el empaque secundario y la etiquetación. Es un trato muy común en este tipo de casos, pero nosotros no hicimos ni un frasquito fuera de la provincia”, afirmó, tras haber reconocido que los frascos se importan junto con su contenido de Estados Unidos y nunca se hicieron en Tierra del Fuego.
“Es frecuente tener una alternativa en la industria farmacéutica y es una rueda de auxilio en caso de que nosotros quedáramos no operativos. Lo que pensamos es en los pacientes que no se pueden quedar sin el medicamento”, argumentó López, negando a la vez que exista una sociedad con Transfarmaco.
No fue claro respecto de la selección de este laboratorio en particular, y se limitó a señalar que “hicimos un paneo entre distintos laboratorios. No hay nada raro. Es un laboratorio alternativo y acá el tema son los pacientes y que no se queden sin medicación”, repitió.

Sin ningún contacto

El Dr. López reconoció también que no tienen ningún contacto con el medicamento que ya llega envasado, más allá de las muestras que se analizan, porque todavía no cuentan con la autorización de ANMAT ni con las instalaciones adecuadas para que el comprimido esté “al aire”: “El medicamento llega en un frasquito de plástico, porque en Estados Unidos no se usa el blíster como acá. Tiene 30 comprimidos y quedan en el mismo frasco. El primer paso es el control de calidad y el segundo paso implica adquisición de conocimiento, que es tecnología aplicada y tiene que ver con poner la etiqueta”, dijo.
“Muchos dicen que la ponemos con saliva, pero es un proceso vinculado a un etiquetamiento que a su vez se vincula con un proceso que se llama trazabilidad, donde se le da un código de barras a cada frasco que sacamos. Cuando eso le llega al paciente, se puede escanear y ver por todos los lugares que pasó el medicamento, desde que salió de Ushuaia. Es un sistema de avanzada que tiene el ANMAT en América”, señaló.
López aseguró que “nunca dijimos que fabricábamos todo”, si bien constan sus declaraciones en varios medios de comunicación en las que habla de fabricación “a partir de las materias primas”. Ante este señalamiento, respondió que para ellos el producto que se importa –aunque esté terminado- “es materia prima”.
“Para llegar a que nos apruebe ANMAT hay que tener un nivel muy importante de capacitación, de procesos. Los procesos están escritos, la gente está formada”, defendió.

Capacitación del personal

Fue llamativo el detalle de López al momento de responder sobre la capacitación que se dio al personal, entre los que se cuentan varios profesionales que fueron traídos de fuera de la provincia y ocupan cargos jerárquicos. “Estuvimos casi un año y medio capacitando profesionales locales, jóvenes que no tenían experiencia en la industria farmacéutica, asistidos por otros tres profesionales que trajimos del norte, con experiencia farmacéutica”, sostuvo, y explicó que estos jóvenes “tienen que saber qué se tienen que poner primero, si el tapacalzado o la cofia o los guantes. Hay todo un orden para ingresar a la sala. Incluso cualquiera que nos va a visitar tiene una capacitación mínima de diez minutos para ver qué puede hacer y por dónde tiene que circular”.
Asimismo, cuestionó que “se le baje el precio al proyecto diciendo que solamente etiquetamos. Todavía usamos pañales y es el momento de generar un espacio para hacer el empaque primario. Tener el empaque primario implica tener el comprimido expuesto al aire y nosotros colocarlos en los frascos”, indicó, haciendo la salvedad de que para esto se requiere de “instalaciones especiales”, para evitar la contaminación, entre otros aspectos.
La posibilidad de fabricar realmente medicamentos es lejana. “La producción del comprimido ya lleva más tiempo. Es decir, comprar el ingrediente activo, agregar los excipientes que necesita, y de allí pasar al empaque primario y secundario”, observó, sin poder precisar cuándo se podrá hacer en la provincia.

“No me contraté yo mismo”

Por otra parte, el Dr. López se mostró molesto por los “ataques a nivel personal”, a raíz de las críticas recibidas por haber sido contratado por sus compañeros de directorio hasta 2023, poco después de las elecciones provinciales, y la previsión de que, en caso de intentar rescindirse ese contrato, se le deberá pagar completo en forma inmediata.
“Se habla mucho de un contrato que tengo yo, que soy jubilado de la provincia. Tengo un contrato por cinco años en el Laboratorio del Fin del Mundo y es un contrato normal en la industria farmacéutica. No me contraté yo mismo, sino que me contrató el Directorio con el okay de los accionistas. Tiene que quedar claro que no me contraté a mí mismo”, subrayó, siendo uno de los tres integrantes del directorio y quien lo preside.
“Además el dueño de la empresa no soy yo sino que es la provincia. Hay una cláusula para dar de baja mi contrato de común acuerdo. Hay que pagarlo completo pero la crítica está hecha con malicia”, opinó.

La investigación del Tribunal de Cuentas

También se le preguntó sobre la investigación que lleva adelante el Tribunal de Cuentas, por un lado por el tipo de contrato que tiene, y también por la transferencia de 150 millones de pesos realizada por el gobierno, y cuentas que no terminan de cerrar. “Nosotros hemos hecho un informe al Tribunal de Cuentas de 28.794 páginas en 77 tomos y no tenemos nada que ocultar. También hubo filtraciones de esa información a la prensa, porque salió la resolución de ANMAT con el número de folio, así que la sacaron de ahí”, barajó de la copia que llegó a los medios.
“Tuvimos 87 observaciones y las contestamos en 48 horas”, sostuvo. Finalmente destacó la decisión de la gobernadora Bertone de quitar el trámite de urgencia a las reformas a la ley de creación del laboratorio, cuestionadas por el gobierno electo porque implicaría sortear los controles del Tribunal de Cuentas, además de prolongar el mandato del directorio.
“La estrategia es dejarle las manos libres a la Legislatura que viene para que considere cambiar algunos aspectos de la ley que reafirman las características del laboratorio, porque hay una gran discusión sobre las sociedades anónimas con participación estatal mayoritaria, y límites para capitalizar. Solamente se puede quintuplicar el capital inicial, que fue de un millón de pesos, es decir que no podemos tener un capital mayor a cinco millones”, explicó.
“También hay una discusión sobre el carácter estatal de los que trabajamos en el Laboratorio, porque no nos consideramos empleados públicos. Hay una cuestión vinculada al tema de aportes y vamos a tratar de dirimirlo. La idea cuando se sancionó la ley no era aportar a la caja provincial pero, dado que fue tan mal tomado el tratamiento de urgencia, es una muestra de buena voluntad política sacarle ese tratamiento, para que lo trate esta Legislatura o la que viene. La empresa va a seguir funcionando, más allá de los nombres, y necesita encuadrarse del punto de vista legal”, concluyó.














FUENTE: p23

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