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25 JUL2015
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Mie. 3 Ago.

Opinión

Entre el iPhone de Aguad y la geopolítica de la UOM

El ministro Oscar Aguad –UCR/CAMBIEMOS- dijo que “es un problema Tierra del Fuego” para iPhone, el ‘teléfono inteligente’ de Apple, aparatito del cual se declara fanático afirmando que ‘necesitamos tener la última tecnología al precio más barato posible’ lo cual, por culpa del susodicho ‘problema’, le cuesta casi el doble que en su nunca bien ponderado Estados Unidos de Norteamérica, cuyo ‘way of life’ le cuesta emular sin el aparatito.

Por Osvaldo Lopez

Senador Nacional (M.C.) – Nuevo Encuentro TDF


En un gobierno de CEOs empresariales pensar que está haciendo lobby para alguna importadora de la cual es accionista no resulta desatinado en abstracto. No olvidamos que su partido no apoyó en su momento la instauración de la legislación proteccionista que en tiempos del gobierno kirchnerista permitió recuperar el empleo en las fábricas en nuestra provincia ; lo mismo que hicieron los importadores.

Teniendo en cuenta algunos antecedentes de este personaje, tal haberle puesto el hombro al desguace de la ley de servicios de comunicación audiovisual por decreto, como a la clausura de AFSCA y del proceso de democratización de la palabra, en interés del genocida grupo clarín, este acto fallido hubiera podido pasar sin pena ni gloria.

Sin embargo el exabrupto vino como anillo al dedo a gran parte de la dirigencia política fueguina, gustosa siempre de hacer gala de su patrioterismo exacerbando el celo en defensa de la ley 19640, la soberanía, la geopolítica, la mar en coche y un par de slogans más que de memoria aprendieron a recitar (‘de memoria –solía decir mi maestra normal- quiere decir sin razonar ni entender’).

Entonces la disputa –que nunca es por quién presenta mejores proyectos para resolver los problemas de los que siempre se habla- es ‘por el adjetivo’. Ríos de tinta, kilómetros de papel, horas de radio y tv refritando gacetillas enmohecidas donde ‘la noticia’ es que ‘a Fulano las declaraciones le parecieron terribles’, mientras que ‘Mengano calificó de bochornosa la frase’; y el remate hubiera sido de Sultano quien, ‘como siempre elevó la apuesta diciendo que Aguad es un ignorante’, de no ser porque Perengano les ganó a todos afirmando que ‘el ministro de comunicaciones no tiene vergüenza’.

Nadie dijo, por ejemplo, que más importante que abaratarle el iPhone al radical es, para Tierra del Fuego, industrializar su lana de oveja, que se exporta en estado natural, sin el mínimo agregado de valor ni la mínima ocupación de mano de obra de, por ejemplo, lavarla (ni hablar de tintura, hilado, tejido), un proyecto del cual un compañero más inteligente que el teléfono de la manzanita pero menos empoderado que el desinteligenciado Aguad quiere que me ocupe.
Lo llamativo es que ‘cayó en la volteada’ un sindicalista, que alterna de Diputado de la Nación, y a quien algunos mensajes intentan presentarlo como el principal responsable de todos los males de la industria fueguina y un poco más.

Primero hay que recordar que todos y todas los actores políticos actualmente institucionalizados en la provincia nutrieron sus construcciones y campañas durante los últimos doce años con las medidas de política económica nacionales que permitieron la creación de puestos de trabajo en las fábricas sin importarles demasiado la calidad del empleo, así que no parece honesto ahora, porque el escenario cambió y determinados recorridos y fotos capaz ya no son electoralmente redituables, barajar y dar de nuevo en una suerte de ‘apuesta a la desmemoria’ y salir a decir cualquier cosa menos ‘me hago cargo’, de una parte aunque sea.

Tristemente, como creen que deben aggiornar el discurso y que el ‘ser consecuente no garpa’, no dan pie con bola ni siquiera en el engarce de algunos conceptos que vociferan con enormes errores.

Así, en el pueril juego del ‘péguele al Zurdo’ (por el Sec. Gral. UOM Río Grande, Oscar Martínez) se criticó que ‘el gremio priorizó los salarios altos en vez de la estabilidad laboral’ ya que una gran parte de los operarios ‘no son de planta permanente’.

Más allá de que la chicana reporta a las mismas bases ideológicas que le hicieran plantear al ministro de hacienda Prat Gay el perverso dilema de ‘elegir entre salarios dignos o preservación del empleo’, lo cierto es que en el campo del trabajo a nivel de la actividad privada no existen ni la planta permanente ni la estabilidad laboral, prerrogativas constitucionales exclusivas –lamentable e ilegítimamente- de los trabajadores del Estado.

Aunque parezca de Perogrullo, en medio de tanto ruido comunicacional berreta y embrutecedor, viene bien recordar algunas definiciones legales básicas. En el empleo público existen dos grandes grupos, trabajadores permanentes y trabajadores no permanentes. Los no permanentes pueden ser de gabinete, contratado o transitorio; y tienen en común el no contar con la garantía de estabilidad. El personal permanente adquiere la estabilidad a los doce meses de trabajo.

No existe el despido en el empleo público, aunque en sentido genérico o vulgar pueda usarse la expresión para englobar diferentes situaciones de baja o cese, que pueden tener que ver con rescisión o vencimiento de contratos, cancelación de designación antes de los 12 meses, vencimiento del mandato de la autoridad política que lo designó en gabinete, cumplimiento del objeto específico de la designación transitoria, etc. El personal estable (planta permanente con más de 12 meses ininterrumpidos de trabajo) sólo puede ser cesanteado o exonerado por falta disciplinaria que lo amerite, en el marco de un sumario administrativo; hipótesis que no conlleva indemnización y fuera de la cual nadie puede ser desvinculado salvo por renuncia o muerte.

En el empleo privado la regla original es el ‘empleo por tiempo indeterminado’ y la excepción el ‘trabajo a plazo fijo’. La regla se trastocó en tiempos de flexibilización neoliberal, incorporándose el ‘período de prueba’, y la excepción se amplió, incorporándose numerosas figuras contractuales.

La regla del empleo por tiempo indeterminado no significa estabilidad en el sentido de que el trabajador no puede ser despedido, como ocurre en el sector público. Significa simplemente que con independencia de la antigüedad, si es despedido sin causa debe ser indemnizado. La indemnización es un derecho que no existe en los casos ‘excepcionales’ a la regla, como los diferentes tipos de contratos que extinguen la relación laboral al vencimiento de su plazo; ni existe durante el período de prueba.

Ergo si el Estado Nacional –que tiene el monopolio de la regulación normativa del trabajo en la actividad privada, por imperio de la Constitución- permite a través de la legislación vigente tanto el período de prueba como las diferentes figuras contractuales que no conllevan indemnización del despido ni las demás plenas consecuencias del trabajo, como las de la seguridad social, mal puede un dirigente sindical hacer más que el Estado con tanto presidente, diputado, senador, ministro y etc. que tiene, harto más poderosos que un redoblante sonando en la calle, y a cuyo amparo las empresas ofrecen ‘lo que hay’ y si uno quiere trabaja y si no ‘que pase el que sigue’. Máxime cuando, en tiempos como los inaugurados el 10 de diciembre último, Estado y empresas están conducidos por referentes del mismo dispositivo de poder político/económico/mediático/judicial, de corte netamente anti nacional, anti popular y anti democrático.

Los problemas en el campo del trabajo en el marco del capitalismo neoliberal no son privativos de Tierra del Fuego así que mal podemos acusar ‘mirada corta’ a quien se encarniza con la promoción de la isla si a la vez somos incapaces de ver –y actuar en consecuencia- que hay que abordar el tema de modo sistémico, nacional y regional, porque padecemos una matriz global para la cual, en términos del Papa Francisco, el ser humano vale poco ya que la humanidad toda y la naturaleza se sacrifican en el altar del Dios dinero y en interés de un puñado de gentes que manejan los piolines de la marioneta universal.

Entonces vale más hacerse cargo de tanto cargo durante tanto tiempo y por tantos lados, y generar debates sinceros y profundos que cierren con propuestas que resuelvan de base el problema sin especulaciones politiqueras mezquinas que, cuando prevalecen, reproducen eternamente aquello que todos critican y dicen querer cambiar, como si tuvieran miedo a quedarse sin tener de qué hablar el día que algo se resuelva.

Un sindicato hace lo que puede en el marco de las leyes vigentes pero, por fuerte que sea, no manda en la empresa como para disponer las políticas de incorporación de personal ni salarial aún al margen de esas leyes. Reclama, exige, protesta, hace valer su fuerza y consigue lo que consigue pero, insisto, difícilmente acumule más poder que el aparato empresario/estadual como para ser responsable único y excluyente de la situación industrial general. Y en todo caso quien ha hecho más y mejor con las mismas herramientas que levante la mano, pida la palabra, explique y demuestre la razón de sus críticas que, si no las tiene, mejor le vendría guardar respetuoso silencio o, si no puede, hablar de cualquier otra cosa.

Con esto no niego la posibilidad de que desde el campo de los trabajadores y sus organizaciones se acumule poder que, organizado en derredor de un proyecto, vehiculice un movimiento político, social y cultural que dispute y logre inclusive la conducción del gobierno del Estado. Digo simplemente que en el estado de cosas actual la correlación de fuerzas en el ámbito del tema que nos ocupa no nos presenta esa chance como fácil en el corto plazo.

Mejor puede defender un sindicato a sus representados con mejores leyes laborales y acá está el problema. En nuestro breve paso por una Banca en el Senado de la Nación y al margen de otras temáticas encaradas como transporte, vivienda, energía, seguridad social, etc., específicamente en materia laboral impulsamos tres iniciativas que asumían desde la erradicación del desempleo y del trabajo no registrado hasta la dignificación del trabajo como instrumento del buen vivir (no como un fin en sí mismo que pueda significar el sacrificio de la vida) sin necesidad de las tan mentadas ‘inversiones’ ni ‘divisas’ ni ninguna perorata distractiva que como opio nos administra la tele queriendo que naturalicemos el plan de empobrecimiento estructural de la CEOcracia macrista .

También el trabajo era motivador indirecto de otras iniciativas impulsadas como el transporte multimodal a través de ELMA XXI, la re-creación de Transportes Navales como Empresa del Estado en el ámbito de la Armada, la logística y la infraestructura asociadas a esta idea de fuerte presencia del Estado en áreas estratégicas de la economía y del desarrollo.

Nada de esto fue continuado por ningún parlamentario fueguino desde diciembre de 2013 en que concluyó nuestro mandato ni tampoco, para el caso de que se pensara que eran iniciativas inviables, fueron sustituidas por propuestas mejores. Algunos de los actuales detractores del dirigente metalúrgico podrían contestar que este reclamo no les alcanza porque no son diputados ni senadores nacionales, pero tal defensa es de relativa eficacia toda vez que integran fuerzas políticas desde las cuales impulsaron a quienes ostentan esas representaciones parlamentarias. Y en parte capaz también esta crítica le cabe al propio Diputado Martínez, que otra cosa es ser Secretario General de la UOM, lo cual a su vez no puede ser tomado como agravante por sus pares para exigirle más que a sí mismos, sobre todo si tenemos en cuenta que en la década ganada por nuestro país ingresó al Congreso por un partido provincial y en un Bloque unipersonal, integrando el Bloque FpV recién cuando el frente nacional se debilita a manos del frente anti nacional.

La gobernadora encabeza la representación de la provincia a la hora de defender la promoción económica y fiscal así que el resto, a disposición para lo que haga falta pero mientras tanto, a hablar menos pavadas y a trabajar más, que cada uno tiene una función propia, la cual mejor honrar con propuestas y acciones concretas que den sustento a ese salto cualitativo adelante que necesitamos y merecemos. No terminamos de salir de la flexibilización laboral de los noventa y ya estamos de vuelta con anuncios de la ‘reforma laboral’.

Si el problema estructural de la mercantilización del ser humano y del trabajo, características sistémicas inherentes al neoliberalismo, las tiene que resolver el secretario general de la seccional riograndense de la UOM, no harían falta tanto legislador, ministro, intendente, Estado, empresario ni Papa. Un poco de respeto a la audiencia por lo menos.

En condiciones, ya, de pararnos sobre el árbol, veamos el bosque: el punto de afirmación para analizar la cuestión en la coyuntura está en las declaraciones de Macri cuando dijo no entender la cuestión de la soberanía en un país tan grande que no tiene problema de espacio y que las islas Malvinas serían un fuerte déficit adicional para la Argentina . Luego cambió el discurso por la campaña presidencial pero ya quedó al descubierto cuánto mintió en la campaña a la luz de lo que está haciendo así que su verdadero pensamiento es aquél.

Si agregamos que concibe a los salarios como costos empresariales, las excusas neoliberales de ‘sinceramiento de la economía’, ‘reducción de la inflación a un dígito’ o ‘reducción del déficit’ para justificar las políticas de transferencias y concentración económicas en perjuicio de la mayoría del pueblo (a un ritmo ya cuantificado para los primeros 5 meses de gobierno en USD 7 millones por hora ), fácilmente caemos en la cuenta de lo que tenemos que enfrentar si de verdad queremos resolver el problema del empleo y la flexibilización laboral.

Si con el argumento del déficit se predispone a renunciar al territorio imaginemos cuánto le puede interesar el poblamiento del sur.

Ahora, si mientras la gente corre por acá a comprar 18 botellas de aceite y por allá a tratar de escapar de tanto lobo solitario que reacciona –mal- con acciones terroristas contra un sistema que oprime en nombre del Dios dinero, nuestra dirigencia política se desperdicia contestando estupideces de un tal Aguad y apuntando la artillería verborrágica a un dirigente sindical, estamos desenfocados mal, incluyendo a medios masivos de comunicación que transportan tanta sanata errática hacia las casas de las gentes del pueblo que les oye o lee involucionando en el desarrollo de su conciencia cívica.

En cambio, teniendo en cuenta que se viene ‘el segundo ruidazo’ contra el tarifazo, bueno sería que tanto patriota defensor de la geopolítica de la promoción económica y fiscal agite, organice y movilice la manifestación pacífica y democrática de la protesta social contra las ilegítimas e injustas medidas de la británica Shell a cargo del Ministerio de Energía a través de Aranguren, que interesa a todo el pueblo de la nación y especialmente al pueblo fueguino.

Es ese interés, el interés del conjunto del pueblo, el que debe sustentar alianzas políticas que duren más allá de escenarios electorales; de lo contrario, si en la hoguera de las vanidades los aliados de ayer son los detractores de hoy, nos queda apenas augurar mejor suerte para mañana, con los aliados de hoy, y así no puede ser.

Abogado Osvaldo LOPEZ – Senador Nacional (M.C.) – Nuevo Encuentro TDF



  http://www.latdf.com.ar/2011/02/la-ucr-y-la-19640.html
  Reducción de la jornada laboral; registración laboral por voluntad del trabajador; licencias igualitarias para el cuidado y la promoción de la familia trabajadora.
  http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-269692-2015-04-04.html
  http://www.cecs-argentina.org/publicaciones-de-investigacion/transfiriendo-al-capital/

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